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martes, 5 de abril de 2011

Jámblico, Sobre los misterios egipcios

Estas cuestiones implican también otra argumentación similar. Las fuerzas de las pasiones humanas que hay en nosotros, si son aprisionadas por completo, se hacen más violentas; por el contrario, si se ejercitan breve y adecuadamente tienen un gozo mesurado y quedan satisfechas, y, a partir de ese momento, purificadas, resultan calmadas por persuasión y sin violencia. Por esta razón, cuando en la comedia y en la tragedia contemplamos las pasiones ajenas, ponemos freno a nuestras propias pasiones, las hacemos más moderadas y las purificamos; en los ritos sagrados, por la contemplación y audición de obscenidades, nos liberamos del daño que podría sobrevenirnos si las pusiéramos en práctica.
Así pues, para curar nuestra alma, para moderar los males que le son connaturales por el hecho de la generación, para liberarla y librarla de las ataduras, por estas razones se llevan a cabo tales ritos. También por esta razón justamente Heráclito los llamó "remedios", en la idea de que remedian las desgracias y hacen a las almas exentas de los males de la generación.

martes, 29 de marzo de 2011

Jámblico, Sobre los misterios egipcios

En efecto, al igual que, mientras que los vivientes compuestos nacen y mueren, el alma, que es la generadora primera (cf. semen=alma primera, πρώτην ψυχήν, Aristóteles, Sobre el alma I 405b, Platón, Timeo 34c), es por sí misma no engendrada e incorruptible, así también, mientras que los seres que participan del alma sufren y no tienen de forma absoluta la vida y el ser, sino que están ligados a lo indefinido y a la alteridad de la materia, el alma en sí misma es inmutable, pues por esencia es superior al padecer, sin obtener la pasibilidad como una voluntad inclinada en los dos sentidos, ni la inmutabilidad como advenidiza en una participación de su estado o potencia.

jueves, 20 de enero de 2011

Phalus Hermes

Phalus Hermes

Nacio el hombre con divino semen

Ofrenda a Hermes en una crátera

Nació el hombre, ya sea que hizo a este con divino semen
aquel Artífice de las cosas, origen de un mundo mejor,
o que la Tierra reciente y separada hacía poco del alto
Éter retenía sémenes de su pariente el Cielo,
a la cual, mezclada con aguas de las lluvias, el sembrado  por Jápeto
modeló a imagen de los dioses que todo lo gobiernan.
(Ovidio Metamorfosis I, 79-83)